Cómo hacerse Rico
Como construir un Patrimonio Familiar y el Papel de las Opciones Financieras en este proceso.
Este artículo tiene un Nivel de Dificultad: Fácil (2 sobre 5).
Disclaimer
Todo el contenido de esta web y publicaciones, así como todas las comunicaciones por parte del autor, tienen un propósito formativo y de entretenimiento, y bajo ninguna circunstancia, expresa o implícita, deben ser consideradas asesoramiento financiero, legal, o de otro tipo. Cada individuo debe llevar a cabo su propio análisis y tomar sus propias decisiones de inversión.
Este blog está enfocado en opciones financieras, un instrumento complejo que conlleva riesgos significativos por su apalancamiento inherente. La formación en Opciones es fundamental para entender y utilizar esta herramienta de manera responsable. Recomendamos encarecidamente que te formes en en Opciones Financieras antes de operar con ellas. La más práctico es siempre tener unos conocimientos sólidos.
Antes de empezar
Quiero aclarar dos puntos antes de empezar con el artículo: durante el artículo puedo referirme a “el dinero” como sinónimo de riqueza. Obviamente no tienen nada que ver, riqueza es puede ser un sinónimo de patrimonio personal, mientras que dinero es un activo que facilita las transacciones aportando liquidez. Pero lo utilizo así como un coloquialismo y para ganar cercanía con el lector. Diferenciar ambas cosas es una de las claves para saber construir patrimonio.
Lo segundo: el artículo no tiene una sola imagen ni dibujo. Por dos motivos: lo primero que consero que lo que tengo que contar aquí no se debe contar con dibujos ni gráficos porque son pensamientos e ideas que cada cual debe interiorizar como mejor quiera o deba. Lo segundo es porque hace poco me encontré con un lector del blog que me dijo que se imprimía algunos artículos para prácticamente “estudiarlos”. Me temo que este artículo (y digo me temo porque no me gusta ser guía de nadie en su vida, cada cual que haga lo que quiera) tiene bastantes posibilidades de acabar impreso. Lamentablemente X-D
El mapa
Este artículo quiero escribirlo como si fuera para mi yo de 16 años. Aunque hoy en día, gracias a internet, la cultura financiera está mucho más extendida que cuando yo era adolescente. En mis tiempos, la formación financiera de un chaval consistía, con suerte, en que alguien de la familia le abriera una libreta de ahorro y le soltara aquello de “el dinero no crece en los árboles”. Hoy cualquier crío de instituto tiene en el bolsillo más información sobre mercados de la que manejaba un gestor de banca de los noventa.
El problema es que, hay tantísima información, que la mayoría de personas, desgraciadamente se van a perder sin encontrar una información útil. Por no hablar de vendehumos que prometen duplicar la cuenta en poco tiempo desde el sofá. El cuello de botella de la información ya no es el acceso a la misma: es el filtrado de la información buena de la mala.
¿Y qué le diría yo a un chaval en cuanto al tema del acumular patrimonio para vivir mejor él y sus seres queridos? Pues algo que me temo le decepcionaría bastante: no hay un método secreo o una acción secreto que lo cambia todo, es extremadamente poco probable dar un pelotazo como aseguran sus héroes de YouTube (que muchos mentiran y otros tendrán un sesgo de supervivencia tremendo.
El método, al menos que el creo que es el mejor, es mucho más aburrido. Pero mucho más práctico y útil. La cuestión es de construir algo en el orden correcto. También le diría que el mayor activo que tiene no cotiza en ninguna bolsa: es él mismo y durante muchos años lo seguirá siendo.
Voy a recorrer el proceso completo de construcción de patrimonio, en siete fases y el orden de implementarlo. Y voy a detenerme en el papel técnico real de las Opciones Financieras tienen en una de estas fases.
Las preguntas equivocadas
La mayoría de personas que se interesan por el dinero se terminan haciendo en una forma u otra la siguiente pregunta: “¿cómo me hago rico de forma rápida?”. Esta pregunta tiene varias premisas incluidas bastante peligrosas.
Lo primero la definición de “rico”. Y aquí todos tenemos en mente una definición de “rico” que es poco realista que todos lleguemos a ella. Tener el patrimonio de Amancio Ortega o Mark Zuckerberg está destinado a muy pocos. Y basar la felicidad en una carrera sobre gasto, lujos y apilar riquezas solo nos va a llevar (en la mayoría de los casos) a frustración.
Lo que si podemos ser es relativamente más ricos. Hasta conseguir que el dinero nos importe relativamente poco. O al menos, que nos importe menos. El famoso “F*ck you money” es eso. Que nos importe poco. Que nos pasemos ese juego. Que de los mayores problemas de la vida, el dinero, que es probablemente el menos importante de los importantes, al menos ese, lo tengamos controlado.
Sin más preámbulos ni aclaraciones voy a describir el proceso y las fases por las que una persona joven (o cualquier persona, pero especialmente los jóvenes porque les queda ás tiempo que recorrer) creo que debería pasar para tener el crecimiento de su patrimonio bajo control:
Tener conocimientos y/o aprender habilidades que nos permitan aportar valor a la sociedad.
Monetizar ese valor a través de ingresos por encima de la media (la media en España es baja, ahí tienes una ventaja).
Ahorrar de forma sistemática. Esto tendrá varias ventajas: nos acostumbrará a vivir de forma más humilde a la que podemos, nos adiestrará en confiar un método en lugar de gastar energía en mantener una fuerza de voluntad.
Construir patrimonio en base a ese ahorro. Y aquí la forma más rápida ha sido históricamente la Renta Variable (aunque en España también inmobiliario ha funcionado muy bien, pero tiene otros riesgos).
Alcanzar una tranquilidad financiera suficiente para liberar capacidad mental.
Usar esa capacidad mental para generar más valor y más ingresos, entrando en un círculo virtuoso.
Y entonces, usar las Opciones Financieras para optimizar ese patrimonio. No para construirlo desde cero.
Sé que este proceso es aburrido. Que no es un método para venderlo en Instagram. Pero aburrido es una seña que significa que es un método que funciona. A continuación vamos a recorrer los puntos con cierta rapidez, porque donde de verdad quiero detenerme hoy es en la número siete: en qué significa, técnicamente, “Optimizar un patrimonio con Opciones”. Que para algo es de lo que va esta casa.
Fase 1 y 2: Cimientos
Esta fase se explica con una simple cuenta de la vieja. No hablo ya de la satisfacción y autorealización personal y la seguridad de tener un conocimiento, que eso es material para otro artículo. De la red de protección que tiene tener Skills escasas respecto a nuestros competidores. Etcétera.
Vamos a hacer una simple cuenta: supongamos que consigues un retorno el primer año de inversión del 10% anual, que ya es mucho suponer (es aproximadamente el retorno histórico de largo plazo del S&P 500, antes de inflación y con drawdowns por el camino sin experiencias previas). Sobre un patrimonio de 5.000 €, ese año excelente serían unos 500 €.
Mientras tanto, cualquier mejora seria de tu capacidad profesional (una habilidad escasa que el mercado pague bien, un cambio de empresa bien negociado, estudiar una especialización, etc, etc…) supone varios miles de euros más al año, todos los años de forma sistemática, y además componiendo también, porque cada subida salarial es la base de la siguiente subida salarial.
La aritmética es implacable: con patrimonios pequeños, la mejor inversión disponible no cotiza en ningún mercado regulado. La mejor inversión eres tú mismo. La mejor inversión es cambiar de personaje. Cada hora dedicada a buscar el activo perfecto es una hora robada a construir la máquina de generar ingresos, que es la que mueve todo lo demás.
Además de los dos motivos anteriores (autorealización y matemáticas) hay un tercer motivo por el que debemos anteponer nuestra formación a la búsqueda en los mercados:
Quien necesita que el mercado le resuelva unos ingresos insuficientes acaba tomando riesgos de quien necesita, no de quien elige.
Tomará tamaños de posición excesivos, plazos imposibles, apalancamientos criminales. La inversión no arregla una mala capacidad de generar ingresos: la disimula un tiempo y después el mercado terminará poniendo en su sitio castigándola.
Fases 2 y 3: El Ahorro como Sistema
Segundo malentendido habitual: La Fuerza de Voluntad mueve montañas. No es verdad. La fuerza de voluntad te da el impulso para empezar a moverte, luego da paso a la disciplina y luego a la rutina del Sistema. Eso es lo que mueve montañas.
La Fuerza de Voluntad se gasta. Es un recurso finito, nos hace pensar y desgastarnos brutalmente y tiene mucha energía mental. Los Sistemas se establecen para no gastar esta energía mental en la toma de decisiones.
Debemos llegar al punto de poner una transferencia automática que salga de la cuenta el día 1, automáticamente, hacia un destino de inversión que no miramos a diario, y en un porcentaje que sube cuando suben nuestros ingresos. El método se piensa en 15 minutos y debe trabajar solo durante décadas (quizás 2 minutos cada año para ajustar manualmente a la inflación y nuestras subidas de ingresos). Por unidad de esfuerzo, debe haber pocos sistema más rentable.
Aquí conviene aclarar un punto importante: Ganar dinero y Saber Quedártelo son dos habilidades completamente distintas. Quizás Dios nos dió habilidades naturales para una pero no para la otra.
Todos conocemos a alguien con ingresos altos y patrimonio cero: el tren de vida se expande hasta ocupar todo los ingresos disponibles si no hay una estructura de retención automática que lo impida. Los ingresos construyen patrimonio solo cuando pasan por un sistema. Si no, los ingresos tienden a construir nuevos gastos.
Una vez tenemos este ahorro sistematizado vamos a empezar YA a pensar como Operadores de Opciones: Debemos gestionar el primer riesgo (un gestor de opciones es básicamente un gestor de riesgos): el ahorro que acumulemos no debemos dejarlo muerto. La inflación va a erosionar (algunos años de forma poco visible y otros años de forma muy visibles) nuestro patrimonio.
Al margen del método que elijamos para la estructura del Portfolio (si queréis que entremos en estas cuestiones por favor decídmelo en los comentarios y/o por discord), la liquidez estructural que tengamos (básicamente el colchón de seguridad que nos van a dar paz mental en caso de imprevistos) debe estar remunerado: fondos monetarios, letras, cuentas remuneradas, lo que corresponda a nuestro perfil. Y con el resto debemos invertirlo en un producto ligado al crecimiento de la riqueza mundial como por ejemplo la Renta Variable. O en los últimos años por la intervención política también ha funcionado muy bien el inmobiliario. Aquí ya donde debemos invertir no es objeto de este artículo, el objeto es definir el sistema, es definir que debe ser una locomotora que lleve nuestro patrimonio al siguiente nivel, pero no definir qué locomotora es. Porque además a veces podrá cambiar.
Fases 5 y 6: El Círculo Virtuoso
Estas fases es la que no entienden los lonchafinistas. Los lonchafinistas suelen ser personas de alta cualificación pero de perfil ingenieril. Que prefieren un método fácil y entienden que Beneficios = Ingresos - Gastos, y llegan a la desacertada conclusión de que deben incrementar a saco los ingresos (correcto) y reducir a saco los gastos (incorrecto).
A los Gastos se les suele imputar una naturaleza destructora y esto no es verdad. Y para ejemplificar voy a poner un ejemplo personal. No quiero convencer a nadie, simplemente quiero exponer que los Gastos bien entendidos son extremadamente positivos.
Hace unos años, me encontraba en una situación en la cual me liberé de tiempo (y seguía manteniendo mis ingresos gracias a las Fases 1 y 2), por lo que me dije “ahora es el momento de seguir mejorando y apuntarme al gimnasio”. ¿Sabéis como busqué el que sería mi gimnasio? Escribiendo en Google: “mejor gimnasio de Madrid”. Sin más. No puse por menos de 30€ o “barato”. No. Porque yo sabía que si iba a un gimnasio malo no iba a retornar la inversión porque no iba a ir. No me apetecería.
Finalmente me apunté a una buena cadena de gimnasios considerados “premium”. E iba tan ricamente. Super motivado y casi a diario. Solo por eso ya merecía la pena el dinero que me costaba. Pero es que en ese tipo de locales no actúan como simplemente “un gimnasio”. A la cuarta o quinta sesión me encontré en el vestuario a un antiguo profesor de Universidad de uno de mis mejores amigos. Nos conocíamos porque habíamos coincidido en algún evento. A partir de ahí empezamos a buscarnos para hacer sesiones juntos, etc. Y esta persona, a su vez, conocía a más personas en el gimnasio que me presentaba. No hace falta explicar mucho más. Por ejemplo solo con una pequeña colaboración que tuve con él, retornaba el doble del coste del gimnasio todos los meses.
Evidentemente no lo hice queriendo con una mente calculadora. Pero me expuse a la Opcionalidad positiva por el precio de la cuota del gimnasio.
Además, volviendo al “lonchafinismo” la escasez funciona como un impuesto cognitivo¹. Vivir sin margen financiero obliga a tomar decenas de microdecisiones económicas al día, y cada una consume una energía mental que es rigurosamente finita.
Cuando el patrimonio alcanza cierto umbral (que tampoco debe ser una salvajada simplemente con tener un patrimonio de salario anual ya debería ser suficiente) , esas decisiones deberían desaparecen en bloque. Y deberíamos liberar la capacidad para gestionar lo que de verdad mueve la aguja: pensar a años vista, formarse, negociar, detectar oportunidades, etc.
Este círculo virtuoso entonces funciona por dos vías:
La psicológica: quien no gasta ancho de banda en decisiones de supervivencia (“¿me puedo permitir los yogurts de marca o tengo que gastar los de marca blanca?”) piensa mejor, y quien piensa mejor genera más valor a la sociedad. Y eventualmente lo retornará monetizado.
La económica: quien puede permitirse un “NO” negocia desde otra posición. Puede rechazar la primera oferta y esperar la buena. Puede hacerlo de forma agresiva. Puede asumir pequeñas apuestas de pérdida limitada y recorrido asimétrico (un proyecto, una formación cara, un cambio de sector) que quien vive al día no puede tomarse. En el vocabulario de esta casa: Tener un buen colchón compra opcionalidad.
Es la misma matemática de las posiciones convexas, aplicada a la vida del día a día.
Más ingresos alimentan el ahorro, el ahorro construye más patrimonio, el patrimonio libera mente y poder de negociación, y ambos a su vez generan más ingresos. Al final ya la rueda gira sola. Y cuando lleva unos años girando aparece por fin la pregunta que justifica este artículo: ¿y ahora cómo gestiono ese patrimonio?
Las Opciones Financieras en gestión patrimonial
Habréis notado que las Opciones aparecen en la fase siete de siete. Las Opciones no son un mecanismo para hacerse rico. Son una herramienta para hacer trabajar mejor un patrimonio que ya existe.
Hasta aquí la parte fundamental, que es la que quería dejar bien clara antes de empezar con Opciones. Para entender qué papel tienen estas en la gestión del patrimonio personal seguiremos abajo.
(A partir de aquí el contenido es exclusivo para los miembros premium de LWS Options LAB. Ya sabes que actualmente el servicio está cerrado porque estamos readaptando el servicio a la gran acogida que ha tenido.
La buena noticia es que puedes apuntarte sin compromiso en este enlace para que te avisemos preferentemente cuando volvamos a abrir plazas.)

